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Un museo de Baltimore vende obras de artistas masculinos y blancos

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El pasado mes de abril el Museo de Arte de Baltimore (en el estado norteamericano de Maryland) anunció su decisión de desprenderse de siete obras de arte de su propiedad, entre las que figuraban piezas de Andy Warhol –Oxidation Painting– , Robert Rauschenberg o Franz Kline, que fueron vendidas en subasta en Sotheby’s en mayo, con el objetivo de usar los fondos obtenidos por la venta para adquirir para su colección piezas realizadas por mujeres y artistas masculinos no caucásicos.

El proceso ha seguido su curso y en las últimas semanas el citado museo ha adquirido veintitrés piezas de artistas, entre las que figuran cuadros de Njideka Akunyli Crosby, Odili Donald Odita, Amy Sherald, Jack Whitten y Lynette Yiadom-Boakye; obra gráfica de Enrique Chagoya, Bruce Connor, Yun-Fei Ji y Adam Pendleton; un vídeo de Isaac Julien y dos películas de Mary Reid y Patrick Kelley; fotografías de Harry Callahan, Kenji Nakahashi, Wang Qingsong, Chuck Ramírez, Toshio Sasaki, Nohsuntag, Yoshihiro Tatsuki y los ya citados Mary Reid y Patrick Kelley, además de obra textil de Stephen Towns y una escultura de Wangechi Mutu.

«Los museos están entrando en una nueva era en la que se está tomando conciencia de los procesos históricos incompletos producidos por determinado tipo de sesgos, que tenían que ser afrontados», ha afirmado el director del Museo de Arte de Baltimore, Christopher Bedford. «Al adquirir obra de los más destacados artistas negros y femeninos que desarrollan su labor en los Estados Unidos, así como obras fundamentales procedentes de Corea del Sur, China, México y Japón, confiamos no sólo solventar metódicamente omisiones anteriores de nuestra colección como ampliar el canon y la narración histórica que se cuenta a través del arte».

Bedford –a quien vemos en una fotografía de Awakening/Getty Images tomada en 2017 en el pabellón estadounidense de la Bienal de Venecia, del que él era comisario– ha añadido que «al dirigir nuestra colección hacia una representación más equitativa e históricamente ajustada a la realidad, aspiramos a convertirnos en un mejor reflejo de la propia comunidad de Baltimore y encabezar un diálogo fructífero de las futuras prácticas museísticas con nuestros colegas institucionales, porque esta serie de adquisiciones son tan solo el comienzo».

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