The Pierre se ha convertido en un destino icónico, desde que abrió sus puertas en 1930. Muchas son las personas que han visitado el hotel y lo han llenado de historias y leyendas (desde la alta sociedad, la jet set, celebridades de la moda hasta los magnates de negocios). Las paredes del hotel y sus habitaciones se convirtieron en un escenario discreto para las celebraciones, dramas, intrigas, encuentros y romances.
Karl Lagerfeld solía medir la distancia en Nueva York según lo lejos que estaba todo de The Pierre. Yves St Laurent hizo de The Pierre su hogar, al igual que Coco Chanel, Elizabeth Taylor y Eddie Fisher. Valentino convirtió The Pierre en el centro del mundo de la moda.
Hoy, casi 90 años después, The Pierre todavía conserva su glamour y grandeza como ningún otro hotel puede hacerlo.
El Pierre fue diseñado en la década de 1930 por Schultz & Weaver (quienes también diseñaron el Waldorf-Astoria y el Sherry-Netherlands) como un hotel único construido en torno a una atmósfera de club. Fue concebido por Charles Pierre Casalasco como un “majestuoso monumento a la sencillez, la belleza y el refinamiento”.
A pesar de importantes renovaciones a lo largo del tiempo, The Pierre, considerado como un monumento a la belleza, ha conservado el encanto característico de una arquitectura europea clásica y refinada. Su imponente estructura de granito y ladrillo color crema, coronada con una alta cúpula de cobre, revelan la inspiración original en un majestuoso castillo francés.
La estructura de 41 pisos cuenta con acentos neogeorgianos, pisos de mármol, un salón de baile con grandes escaleras y murales pintados por el artista estadounidense Edward Melcarth. Es reconocido como uno de los espacios de reunión más espectaculares y opulentos de Nueva York.
De diseño elegante, techos altos, baños de mármol turco y exquisitamente amueblados, los cuartos (algunos con vista al Central Park) ofrecen una escapada sublime del rush y el ruido característico de la Gran Manzana. Son 189 habitaciones (incluidas 49 suites), además de las 80 residencias, ocupadas por personalidades como Michael Eisner, expresidente y CEO de la compañía Walt Disney, o Howard Lutnick, presidente y CEO de la firma de servicios financieros Cantor Fitzgerald, quien, en 2017, compró el penthouse por 44 millones de dólares.
La Suite Presidencial cuesta hasta treinta mil dólares la noche y tiene seis dormitorios, siete baños y dos salas de estar, un gran candelabro, chimenea y tina de baño.
The Rotunda es el lugar para banquetes de mayor reputación y su ambiente es perfecto para cenas privadas y eventos especiales; una maravilla para cenar en Manhattan. Su fresco de cielo azul en el techo y escalinatas al fondo sitúan la decoración en una Francia neoyorquina con toques versallescos.
La Sala Cotillón reemplaza la antigua Sala Corintia con un encanto decididamente sureño de colores rojo, blanco y azul, detalles anteriores a la guerra y diseño Art Deco. Asegúrese de buscar en la Galería las fotografías de los murales de Edgar Miller que representan la vida en el Sur.
Pierre Grill reemplaza al Neptune Grill en el nivel inferior y comienza a servir en la mesa curry indio que ahora también se incluyen en el menú de Perrine. El restaurante era una parrilla ultramoderna con paredes de piedra fósil, paneles de roble encalado, tela metálica de chenilla y murales con esgrafiados que envolvían las columnas y representaban escenas históricas.
El Birdcage cuelga del techo de la Rotonda y se convierte en el primer salón de cócteles colgante de cristal.




















