IZZA es un laberinto de patios silenciosos, corredores de piedra y puertas de madera tallada que se abren a pequeños universos. En uno, un sofá de terciopelo rojo bajo un techo abovedado invita a la lectura; en otro, el murmullo del agua acompaña el olor del azahar. Su diseño rinde tributo al desaparecido Bill Willis, el interiorista americano que revolucionó el estilo marroquí en los años 70, y cuyo legado late en cada azulejo esmeralda y cada arco de yesería.
Pero este no es un espacio anclado en el pasado. En sus muros, cartas manuscritas de Yves Saint Laurent conviven con pantallas que proyectan obras del artista digital Refik Anadol o de Sebastião Salgado, cuya serie Amazonia forma parte de la colección de arte del hotel: más de 300 piezas, entre arte contemporáneo marroquí y obras generativas procedentes de galerías internacionales. Una de las colecciones privadas más ambiciosas del mundo del arte digital late aquí, entre té a la menta y zelliges centelleantes.




































