La espera ha sido larga, pero ya está aquí. Seis años después de la salida de 25, Adele vuelve renovada con su cuarto álbum de estudio, 30. En este nuevo trabajo, la artista británica se abre en canal y comparte con sus fans todo lo que ha sentido tras su divorcio y el duro proceso de autoconocimiento que le siguió, dejando así un pedacito de su alma en cada una de las doce canciones que forman el álbum.
Tras esta nueva ruptura, Adele vivió una época llena de ansiedad, miedo y descontrol, toda una batalla emocional que empeoró con la muerte de su padre. Strangers By Nature, la canción que abre el disco, nos da un sorbo de ese vaso lleno de lágrimas desde su inicio: “Estaré llevando flores al cementerio de mi corazón”. Experimentando con un nuevo sonido influenciado por música de épocas pasadas, la artista reflexiona sobre la separación sin ningún tipo de prejuicios y nos dice que, por fin, está lista.
Le sigue Easy On Me, el primer single del álbum que la artista presentó hace tan solo un mes. Al más puro estilo de la Adele que ya conocíamos, habla del divorcio sin tapujos, pidiendo que se lo pongan fácil, que le allanen el camino que ha decidido recorrer. Y es que, tal y como dice la letra, “cambié quien yo era para poneros a vosotros dos por delante, pero ahora me rindo”.
El viaje continúa y nos adentramos en una de las canciones más emotivas del álbum. My Little Love cuenta cómo ha vivido el divorcio Angelo, el hijo de la cantante, desgarrándote el alma con cada verso, con cada palabra. La artista, además, intercala sus estrofas con emotivas conversaciones con él, y finaliza la grabación con un discurso sobre lo sola que se sentía por aquel entonces. Un final que te rompe por dentro.












