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Objetivo del verano: cuidarte por dentro

Pero no estamos hablando del detox, de los excesos ni del sol.
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Pero no estamos hablando del detox, de los excesos ni del sol. Hablamos de una infección que afecta hasta el 30% de las mujeres y de la que, quizá, sepas muy poco.

Si algo caracteriza al verano son los días de playa y piscina y las noches interminables. Y a todo esto le acompaña una parte no tan buena: bañadores y bikinis mojados, humedad y el aumento de hábitos poco saludables. Todo esto afecta a una zona del cuerpo de la mujer en la que no solemos pensar cuando hablamos de “cuidarnos”: la flora vaginal. Las infecciones se duplican y hasta el 30% de las mujeres adultas puede padecer vaginosis bacteriana. Es la infección vaginal más prevalente pero, ¿sabemos realmente qué es, qué la provoca, cómo afecta y cómo se trata? Los laboratorios Gedeon Richter solucionan todas nuestras dudas.

¿Qué es la vaginosis bacteriana? Es la responsable del 30-40% de todas las infecciones vaginales. Aunque no provoca ni picor ni inflamación, se produce una alteración del flujo, que se convierte en blanquecino, fluido y homogéneo, y desprende en algunas ocasiones un desagradable olor a pescado. Afecta, sobre todo, a mujeres en edad fértil, pero las mujeres menopáusicas también pueden padecer esta infección. ¿Se sabe qué la provoca? No es una infección de transmisión sexual (ITS), pero está muy relacionada con la actividad sexual, en concreto con el hecho de tener múltiples parejas sexuales, aunque también se han dado casos en mujeres no activas sexualmente. Hay otros factores de riesgo relacionados: el origen étnico, el tabaquismo, la edad temprana en las relaciones sexuales o las duchas vaginales. A pesar de ello, se desconoce el motivo del cambio en la flora vaginal o por qué la mayoría de las mujeres no presentan inflamación. ¿Por qué aumentan en verano? Porque cambia nuestro estilo de vida y las playas y piscinas se convierten en escenarios habituales; por la humedad mantenida con bañadores y biquinis, que altera el pH vaginal y favorece la aparición de gérmenes; por las altas temperaturas; y porque en esta época del año aumentan las relaciones sexuales. ¿Existen complicaciones ginecológicas asociadas? A la vaginosis bacteriana se asocian, según diferentes estudios: abortos espontáneos tardíos, parto prematuro, adquisición de ITS, endometritis y enfermedad inflamatoria pélvica. Por este motivo, detectar y tratar la vaginosis bacteriana lo antes posible en pacientes de alto riesgo como son las embarazadas reduce el riesgo de abortos espontáneos tardíos y de partos prematuros, además de otras posibles complicaciones. ¿Cómo se puede tratar? Con frecuencia se utilizan tratamientos antibióticos que son eficaces a corto plazo, pero las recaídas frecuentes, su limitado espectro de acción frente a determinados microorganismos y el aumento de las resistencias indican que existe una necesidad médica para encontrar tratamientos alternativos. En la actualidad existen otros tratamientos no antibióticos, que se administran por vía vaginal y tienen un amplio espectro, con una rápida actividad frente a los microorganismos patógenos. Además, no presentan resistencias adquiridas y tienen una buena tolerabilidad. Al igual que algunos antibióticos de aplicación local, pueden utilizarse durante el embarazo y la lactancia. Si notas molestias o presentas algún síntoma de la vaginosis bacteriana, no dudes en consultar con tu médico. Él te ofrecerá el tratamiento más adecuado para tu caso.

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