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¿Cómo nos afecta vivir en la ciudad?

El éxodo rural es una realidad que afecta a nuestro país desde hace décadas.
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El éxodo rural es una realidad que afecta a nuestro país desde hace décadas. Pero lo cierto es que no todo son ventajas, y aunque la urbe se nos antoja como una fuente inagotable de oportunidades, a veces no somos conscientes de cómo afecta vivir en la ciudad a nuestra salud. Nos inmuniza a nivel social y nos ensordece emocionalmente. Esto quiere decir que la vida en la ciudad, por el ritmo que nos obliga a llevar, nos vuelve más independientes. Ya en el año 1977 se llevó a cabo un experimento cuyo resultado demostró que en los pueblos, un 72% de los adultos se habían mostrado dispuestos a ayudar a un niño perdido llamando a su casa, a diferencia del 46% de los urbanitas, un ejemplo de una situación que — probablemente — a día de hoy se haya agravado. El estrés experimentado en las ciudades puede generar casos de depresión o ansiedad, así como de irritabilidad y problemas musculares. Además, puede afectar a diversas partes de nuestro organismo y órganos, como el sistema digestivo — que tratará de protegerse contra la falta de energía — o el corazón (con casos de hipertensión y mayor riesgo de padecer un infarto). La contaminación acústica puede generar en nosotros estrés emocional, y además es un factor que puede resultar en dolores de cabeza, alterar nuestra presión sanguínea y afectar al ritmo cardiaco. La pérdida de nuestra capacidad auditiva también es un consecuencia muy común de estar expuesto a los ruidos constantes de los locales, del tráfico y de la multitud. Como consecuencia directa de la contaminación acústica, aunque también del estrés sufrido por el estilo de vida urbano, las personas en las ciudades tienen a tener dificultades para dormir. Y la falta de sueño tiene múltiples efectos que degradan nuestra salud, como la disfunción cognitiva, los problemas de memoria, el debilitamiento de nuestro sistema inmune o la depresión. La contaminación lumínica, o lo que es lo mismo, sobreexponernos a la luz artificial durante la noche, también tiene efectos nocivos, debido a su relación con la baja producción de melatonina, una hormona directamente ligada a nuestros ciclos diurnos y nocturnos. Dicha hormona afecta a diversos procesos de nuestro organismo, como por ejemplo el metabolismo, las funciones inmunológicas y al funcionamiento de nuestro sistema endocrino. Además, la melatonina tiene efectos antioxidantes, por lo que diversos estudios han encontrado relación entre la falta de esta hormona y los riesgos de padecer cáncer. La contaminación del aire producida por el incesante tráfico y las industrias de las ciudades afectan gravemente a nuestro sistema respiratorio, irritando nuestros pulmones y agravando los síntomas de asma.

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