¿Qué convierte a una usuaria de Instagram en una de las personas más infuyentes de la industria de la moda y la belleza? Charlamos con Irene Kim, que roza el millón de followers, en busca de la respuesta.
Internet no entiende de fronteras y en su universo el concepto “choque de civilizaciones” suena a algo tan anticuado como el medio impreso. Irene Kim tuvo ocasión de experimentar los dos cuando le tocó mudarse de un pueblo de Seattle a Corea en su adolescencia: “Fue un auténtico shock cultural. Había crecido en un ambiente muy americano, cuando me mudé cambió mi percepción de todo. Además, a esa edad se supone que tienes que crecer con tus amigos y que planeas ir a la universidad con ellos. Mis padres me quitaron ese sueño, pero me hice más fuerte y más abierta. En Seattle estábamos en una ciudad muy pequeña y vivir en Seúl me ayudó a abrir la mente”. Hoy agradece ese aprendizaje porque le ha ayudado a conectar mejor con sus seguidores, 910.000 fieles a su feed de Instagram que el día de nuestro encuentro serán testigos, prácticamente en directo, del desfile de la colección Fall/Winter 2017 de Massimo Dutti que se celebró en el palacio de Linares de Madrid.
¿Siempre le interesó la moda?
Sí... mi madre siempre dice que cuando me vestía con tres o cuatro años iba directa a mi habitación a cambiarme y ponerme lo que me apetecía. Y me gustaba cambiarme tres o cuatro veces al día, todavía lo hago. Es un poco irónico que se haya convertido en parte de mi trabajo. A mi madre le molestaba que me cambiase tanto, ahora nos reímos mucho de aquello. En cuestiones de moda ella es muy clásica, creo que yo heredé el gusto de mi abuela. Sobre todo mi sentido del color. Siempre se vestía mucho, llevaba joyas preciosas, se maquillaba...
Estudió diseño de tejidos en el FIT de Nueva York. ¿Cómo afectó a su visión de la ropa?
Como me encantaba la ropa, para mí elegir esa carrera suponía conocer cómo se elaboraba. Me enamoré de las tramas, de los estampados, de las texturas. no solo influyó en mi estilo, sino que me ayudó a apreciar más profundamente la moda.
¿Cómo despegó su carrera como influencer?
La verdad es que todo sucedió de manera orgánica y nunca sé qué decir cuando la gente me pregunta cómo lo hice. Fue muy orgánico y muy especial porque no sucedió de un día para otro. Me ha costado mucho esfuerzo y solo ha merecido la pena por la pasión con que lo he hecho. La gente empezó a seguirme, les gustó lo que subía... y llegaron las colaboraciones, la televisión...








