El florecimiento de los cerezos comienza a atraer la primera ola de visitantes que, para comienzos de abril, habrán satura los centros neurálgicos del país. Pero en paralelo al fenómeno turístico del hanami, en el corazón de Shibuya, la industria del diseño de indumentaria realizó para una de las semanas más relevantes en el panorama de moda en el continente asiático. Luego de algunas ediciones híbridas, digitales o con público reducido, se siente la efervescencia en esta nueva temporada.
La semana comenzó con una recepción del céntrico Shibuya Hikarie, edificio que albergó el evento y gran parte de sus shows. El museo Sen-oku Hakukona, en el barrio de Roppongi, fue el lugar elegido por el diseñador Yohei Ohno, graduado de la Bunka Fashion College, para introducir su propuesta. La firma homónima cumple 10 años desde su fundación y para esta temporada manifiesta un sentido de madurez, presente tanto en la conceptualización como en el casting. Más cercana a la imagen preconcebida que Occidente posee sobre la moda japonesa, Pays des féss presenta una colección que seguramente veremos en los blogs de moda callejera del barrio de Harajuku. Inspirada en la noción de adolescencia y la reminiscencia de este periodo en la vida adulta, Lim Asafuji entregó una colección con referencias a la estética Pierrot.
En relación a las colecciones masculinas, Soshi Otsuki es un nombre que suena fuerte en la industria japonesa. Preseleccionado en 2016 para el premio LVMH y ganador de Tokyo New Design Award en 2019, Otsuki propone para este invierno una tradicional paleta de negros, blancos, grises y beiges que al mirar al detalle, revela un cuidado trabajo de tailoring e innovacion en moldaje y materialidad. Con un show sobrio en el que destaca la pluralidad y los diferentes rangos etarios, lo que quedó demostrado en la pasarela con la participación del destacado actor japonés Kyusaku Shimada e incluso la presencia de su padre.
Un gran galpón de concreto en crudo, fue el perfecto escenario para la pasarela de Akiko Aoki. Una colección caracterizada por el balance entre lo clásico y la reconstrucción, donde la idea del traje, el vestido y la camisa blanca dejan su estatuto de piezas básicas, formulados por siluetas, pliegues y cortes inesperados. En otra clave, el romanticismo y la feminidad fueron los pilares del teatral show creado por Anna Choi. Nacida en Corea y criada en Japón, la diseñadora tras Haengnae trabaja una silueta exagerada, escondiendo y revelando el cuerpo estratégicamente. Rojos, negros y beiges formulan una colección caracterizada por el encuentro de textiles como la seda, lana, gaza y el eco cuero.
Avanzada la semana, y con una de las convocatorias más masivas, la esperada pasarela del renombrado Mikio Sakabe se llevó a cabo en el espectacular Gimnasio Nacional Yoyogi. Construido para albergar los Juegos Olímpicos de 1964 por el arquitecto Kenzo Tange, los invitados ubicados en las graderías, contemplan el desfile que sucede al centro de la pista olímpica. La propuesta de Sakabe, siempre pujante, nos presentó una fantasía kitsch/ romántica, donde las modelos desfilan con exagerados flequillos sobre sus caras e infinitas cabelleras que acompañan enormes y voluminosos vestidos o chaquetas oversize con vibras ochenteras. Todo esto coronado por su característica línea de calzado con suela inflable.
La moda japonesa vuelve a resonar, en especial después de un largo periodo en el que, dentro de Asia, Seúl ha acaparado todas las miradas del mundo con el fenómeno K-pop, los doramas y el auge su industria cinematográfica.














