¿Qué hay de nuevo, Prada?
Moda

¿Qué hay de viejo, Prada?

Confirmado: lo que ocurrió en los 90 no sólo se quedó en los 90.
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Si algo funciona (y es funcional) no hay razón para cambiarlo. Y con este pensamiento Prada relanza Prada Linea Rossa, la apuesta técnica y evolucionada que lo consiguió todo en los años 90 y que en la actualidad la casa italiana recupera con una mayor precisión en las líneas y refinamiento en la estética. 

 

1997 fue el año de debut para una colección cuya promesa fue cumplida hasta sus últimas consecuencias: hacer del textil deportivo una nueva tendencia a tener en cuenta en el vestir diario. Llegando incluso a definir el aspecto de la época, Prada puso nombre y apellidos a la por entonces recién nacida nueva clase de lujo: Prada Linea Rossa. Una colección de prendas perfectamente integrada en el léxico estético y vinculada intrínsecamente a la identidad de la marca. 

Prada Linea Rossa regresa a este 2018 con todas las bendiciones de éxito que un día le dio la icónica década de los 90, sin duda, un referente de moda que todas las firmas de lujo y alta costura están recuperando con pequeñas pero variadas adaptaciones. Prada no ha sido menos. Esta veterana línea ya ha pasado el filtro de las recientes pasarelas femeninas y masculinas de Italia y se reinventa enfocando su atención en los detalles de corte técnico, como la línea principal de Prada y con la intención de ampliar el universo de la casa italiana. 

 

 

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Moda y rendimiento se fusionan para servir -tantos años después- a la mujer y al hombre que busquen funcionalidad en sus vestiduras y lujo en sus prendas. Una alta tecnología y avance científico puestos al servicio de esta línea que inlcuye prendas exteriores y calzado, sin olvidar, el espíritu snowboard que desprende el resultado. 

Recurriendo al látex en su versión más minimalista, Prada Linea Rossa se presenta más limpia, precisa y pura que la disfrutada en 1997. De uso unisex, las telas nanotecnológicas se abren paso en la industria de la moda para marcar las reglas del futuro textil, prescindiendo de las costuras en su totalidad y cediendo el testigos a las técnicas de calor y sellado térmico. Tener un Prada era esto. 

 

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