El mundo de Alessandro Michele nos queda descubierto entre nubes bajas y penumbras encuadradas en un cielo de un intenso azul. Con una atmósfera entre el medievo y el universo exterior, encontramos El Castel del Monte, puerta directa hacia la último desfile de Gucci, una colección inspirada en los filósofos Hannah Arendt y Walter Benjamin y en como veían las constelaciones.
La colección recoge piezas ligeras con transparencias y cortes, que descubren una sensualidad también palpable en algunas blusas drapeadas. Capas y abrigos son algunas piezas que podemos observar tanto en hombre como mujer, permitiendo una versatilidad en las prendas.
Terciopelo, piel, hilos metalizados, motivos geométricos a todo color, o las texturas clásicas. Gucci presenta looks con guiños a una estética de arlequines, apuntando hacia el lado más divertido de la historia del vestir junto a uno más oscuro con vestidos de encaje maxi fluidos en negro. Dualidades interpretadas por los modelos dejando ver personajes que parecen que habitan en aquel mágico castillo de Puglia.
Michele ha consiguido con esta colección la unión de dos mundos dispares y una convivencia brillante.














