Al ser bajo en grasas, no podrás decir no.
Es superior en beneficios al yogur habitual, bajo en azúcar y mucho más cremoso. Lo puedes agregar tanto a recetas saladas como a postres y es indicado para todos los gustos. ¿Aún tienes dudas? Sigue leyendo.
Se obtiene de la leche de vaca o cabra, lo que lo hace distinto es el proceso pues incluye la colación del suero del yogur común, que lo hace más espeso y firme pero con una consistencia suave. Además, lo puedes encontrar entero, bajo en grasas o sin grasa. Pero veamos una a una las características que lo hacen beneficioso para tu salud.
Tiene muchas vitaminas: aporta al organismo vitaminas fundamentales, como son la B-2, B-12 y D. Además de magnesio y potasio.
Es amigo de las proteínas: tiene un valor doble de proteínas en comparación al yogur común.
Colabora con el aparato digestivo: contiene probióticos que colaboran con el bienestar de la flora intestinal.
Es bajo en bajo en sodio: lo que lo hace un alimento considerado con los riñones, el corazón y la presión arterial.
Tiene menos calorías: esto lo convierte en un aliado para las meriendas sanas, cuidando las posibilidades de subir de peso.
Puede sustituir ingredientes no tan saludables: entre ellos la mayonesa o la crema, ambos con alto contenido en grasas.
Menos porcentaje de lactosa: en relación al yogur normal contiene menos lactosa, haciéndolo una excelente alternativa para las personas intolerantes.
Le da mayor consistencia a tus salsas: puedes probarlo por ejemplo con la pasta, tiene un sabor delicioso y añade la consistencia buscada.
Es un alimento de la antigüedad: tiene más de 7.000 años, siendo consumido en el Medio Oriente, India y Europa. Por algo será.
Recomendado para los desayunos: úsalo como primer alimento al despertar, puedes mezclarlo con frutas, granola, cereales, quinoa, etc.
Ahora, apúntalo a la lista de compras y experimenta sus maravillas.








