"Somos más efímeros que el paisaje, por eso es triste que lo hagamos desaparecer por intereses mezquinos”. Esta frase es de Eduardo Martínez de Pisón, catedrático de Geografía Física de la Universidad Autónoma de Madrid, escritor, alpinista y, sobre todo, amante de la montaña. Como tú. Tú, que no tienes intereses mezquinos. Tú, que prefieres sus verdes llenos de matices. Sus cimas que te hacen creer que todo es posible. El oxígeno recién hecho. La sensación de escuchar tus pasos. De dejarlos en los caminos escondidos. De ser parte de ese escenario que la naturaleza se ha inventado y no precisamente para una representación teatral. Este decorado es real y tú prefieres que sea tu refugio durante tus vacaciones. Tú prefieres el verano en la montaña antes que en la playa. Y eso no significa que no te guste un paseo en la orilla. Una brisa. Un horizonte. Pero igual prefieres estar a solas con esa postal marítima en otro momento. En septiembre, tal vez. No es que seas egoísta pero tú necesitas la playa - toda y solamente - para ti. Así que si quieres escoger otro destino, ahí van cinco regalos de la naturaleza. Tú, que prefieres el verano en la montaña y no tienes porque dar explicaciones. Simplemente, lanzarte a sus brazos.
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¿Y si prefiero el verano en la montaña?
"Somos más efímeros que el paisaje, por eso es triste que lo hagamos desaparecer por intereses mezquinos”.













