Puede ser, a lo grande, el Olimpo de nuestra felicidad. No se puede tener tesoro mayor que los detalles que guardan nuestras retinas, de aquí a la edad, la pasión con la que decoramos cada escena, rincón y nueva maravilla descubierta. Viajar nos hace libres y con ello, más felices.
Es como el momento de transición que le damos a la cabeza, respiro para el corazón, cuando hacemos un 'descanso' para salir de la ciudad y dedicarnos, un poco, a disfrutar. Otra cultura nueva, distinta, fugaz, que descubrir con todas sus virtudes y defectos, pero sobretodo con sus virtudes.
Una calle de París, el cielo gris de Londres, las pintas más sabrosas de Irlanda, o las tradicional pasta italiana. Cada ciudad tiene su tesoro, único como el solo. Y Venecia, por siempre, será la reina de las reinas por sus canales, pero también por sus puentes.
Siendo Rialto el más famoso, la pequeña ciudad italiana se compone de un circuito interminable de arcos que conectan su estructura al completo. Pero que, además, le dan vida y componen su escenografía con las formas y detalles más bonitos jamás vistos. Más altos, más bajos, más picudos o redondos, con calados o sobrios, son la estrella de la ciudad.
Pero no solo Venecia vive de sus curvas. Hay muchas otras ciudades con puentes que más vale un viaje para disfrutar de esas increíbles vistas, ya sea sobre un río o el inmenso mar. Una vista de pájaro, más cerca o más lejos, tenemos las 6 opciones para disfrutar, por todo lo alto, de tu próxima escapada.

















