El domingo es el domingo, a una le gusta darse un capricho, pecar un poco y quizá, incluso, cocinar ese capricho. Hoy te proponemos las rosquillas porque tienen esa cosa nostálgica de los domingos, ese recuerdo de la infancia, porque son sencillas y porque son tradicionales, y en la tradición está la esencia de la cocina.
Las rosquillas son esos dulces que siempre has visto en las pastelerías y que tu abuela preparaba como nadie. ¿Por qué no intentarlo? Verás que son sencillas y, si le coges el truco a la temperatura del aceite cuando las fríes, no podrán salirte mal.
Ingredientes:
250g de harina 1 huevo y la yema otro 50g de azúcar 4 cucharadas de aceite de oliva 1 cucharadita de levadura en polvo 1 cucharadita de vinagre 1 copita de aguardiente azúcar glasPaso a paso
1.- Mezcla en un bol la harina con la levadura y colócala formando un circulo, con un agujero en el centro.
2.- Aparte, bate el huevo con el azúcar y la yema que también has preparado. Vierte la mezcla en el bol anterior, junto con el aceite, el aguardiente y el vinagre.
3.- Mézclalo todo bien hasta que veas que se forma una masa compacta. En ese momento vete formando las rosquillas. ¿Cómo? Muy fácil. Haz palitos ayudándote de una superficie lisa, y une los extremos, alisando la unión.
4.- Fríelas en la sartén, pero ten en cuenta que el aceite no debe estar muy fuerte. Cuando las veas doradas, escúrrelas y déjalas enfriar.
Cuando las vayas a servir, puedes espolvorearlas con azúcar glas, o por ejemplo con canela, si eres de las que le gusta este sabor.








