Como enumerar todos sus usos podría desembocar en un artículo comparable en extensión a Guerra y Paz, de Tolstoi, (y sí, nos referimos a los dos tomos), os contamos los más útiles:
Mejor remedio conocido hasta la fecha para los granitos
Esas imperfecciones fruto de una vida de estrés y una piel continuamente expuesta a factores como el sol, la contaminación, las irritaciones del afeitado… la piel del rostro es muy sensible y su cuidado debe ocupa un lugar primordial en nuestro aseo diario. El truco está en, con la ayuda de un bastoncillo, aplicar una pequeña cantidad de la esencia de árbol del té sobre el granito en cuestión antes de irse a dormir. A la mañana siguiente, magia. Oh la la, ojalá haber sabido de esto a los 15 años….
Calmante para picaduras de insectos
Se acerca el verano y nuestros amigos los mosquitos lo saben. Mucha piel expuesta y las ventanas abiertas…dulce tentación para el insecto. Para evitar pasarnos un día de rascarnos contra puertas y barandillas (pensemos sobre todo en quienes nos rodean, es un espectáculo de lo más grotesco…), la solución es tan sencilla como aplicar la esencia directamente sobre la picadura varias veces al dia (las que sean necesarias).
No solo calma el picor de la picadura, sino que también ahuyenta a los insectos
Por favor, ya es hora, en esta era bio-eco-veggie-friendly en la que vivimos, de renunciar al spray repelente de mosquitos, ya su “imperceptible aroma”, o a esas antiestéticas (y del todo inservibles) pulseras con pestazo a limoncello caducado. El futuro está en aplicarse unas sutiles gotitas de esta esencia milagrosa sobre la ropa y en puntos estratégicos de nuestro cuerpo (nuca, muñecas, parte trasera de las rodillas y tobillos). Mano de santo.
Solución mágica a problemas capilares
En vez de asfixiar nuestro precioso y valorado cabello con potingues varios, que lo único que hacen es impedirle respirar y engrasarlo a los 5 minutos, la mejor solución para el pelo seco, grasiento o sin brillo es utilizar un champú con base de árbol de te (y en caso de no encontrarlo, darse el ultimo aclarón con una mezcla diluida de la esencia y un chorrito de vinagre). No hay que desconfiar jamás de los remedios de la abuela.








