En un espacio minimalista parecido a un túnel con un espejo que la continuidad a los arcos que recuerdan de manera minimalista a Roma, las modelos caminaron sobre una pasarela de concreto al ritmo de la música tecno que vibraba con el movimiento de las luces.
Elementos estructurados y patrones aireados: el mundo de Fendi sumergió al espectador en un espectáculo de gasas que se asoman a través de la elegancia de los tweeds, vestidos lenceros combinados con guantes largos de cashmere, camisas convertidas en corsets ceñidos a la cintura y sastrería oversize de sacos cortos. Junto a las piezas de mayor construcción, la transparencia (que otorgó la personalidad tenue, romántica y suelta de la colección) fue el elemento estrella, cuyo estilo fresco de color pastel se completó con las piezas con mohair rizado y reutilizado parecido a la piel de oveja.