Diamonds are a Girl’s Best Friend, aunque este diamante es selectivo y no puede ser portado por cualquiera, únicamente cuatro mujeres lo han hecho a lo largo de toda su historia; en cambio, permanece como el ícono eterno de Tiffany & Co.
Fue descubierto en las minas de diamantes Kimberley, en Sudáfrica, en el año 1877. Un año más tarde, el mismo Charles Lewis Tiffany adquirió la joya que, sin pulir, pesaba 287.42 quilates. El corte final dio 128.54 quilates. Charles se hizo del diamante por solo 18,000 dólares; hoy en día está valuado en más de 200 millones de euros.
La piedra en bruto fue llevada a París, donde el gemólogo jefe de Tiffany, el Dr. George Frederick Kunz, supervisó el corte del diamante. Fue cortado para resaltar su color radiante en lugar de tamaño, brilla como si estuviera iluminado por una llama interior.

La piedra preciosa, de un amarillo capaz de causar envidia al mismo sol (que además emana tonos iridiscentes que brillan con cambios de luz dándole un aspecto etéreo), yace eternamente suspendida de un collar de diamantes blancos. Ha sido la atracción principal, en todo su lujo y exclusividad, de exposiciones alrededor de todo el planeta. Desde Tokio hasta Londres, también puede ser visitada su exhibición eterna en la sucursal de la marca en la Quinta Avenida en Nueva York, aquella tienda icónica que tanto contemplaba Audrey Hepburn (quien, por cierto, fue la segunda mujer en portar la joya) en Breakfast at Tiffany’s. Hepburn hizo brillar la belleza del diamante que se incrustó en el collar Ribbon Rosette de Jean Schlumberger para una sesión de fotos promocionales del filme.


La primera ocasión que alguien portó el diamante fue en 1957, durante un baile benéfico organizado por Tiffany & Co. Algunos de los invitados destacados de la gala fueron John F. Kennedy y Jackie Kennedy. Pero la firma eligió a una única dama de la alta sociedad para lucir su más emblemática joya (una que hasta la fecha es vista con cierta aura de sacro misterio), su nombre: E. Sheldon Whitehouse.
La tercera fue la cantante y actriz Lady Gaga, durante la entrega 91 de los premios Oscar. Esa noche, vistió un precioso vestido negro de Alexander McQueen que hacía juego con los pendientes (también en tonos blancos y amarillos) y con la estrella de la noche: el Tiffany Yellow Diamond.
La última elegida por Tiffany para llevar en campaña el diamante fue Beyoncé, quien aparece en un cortometraje romántico para la campaña ABOUT ME.









