El pasado 26 de enero Banksy intervino sobre la estructura en ruinas de un viejo puente levadizo del municipio inglés de Hull y, desde entonces, el mural se ha convertido en un insospechado atractivo turístico de la ciudad. Poco después de su aparición el mural fue pintarrajeado por grafiteros, pero fue restaurado por un limpiaventanas profesional de la ciudad, Jason Fanthorpe,
y, seguidamente, el ayuntamiento lo cubrió con una plancha de metacrilato para protegerlo. Ahora, un concejal del ayuntamiento, Daren Hale, ha informado que la obra va a ser retirada y almacenada, por el elevado riesgo de colapso de la estructura del puente –situado sobre el río Hull, en la calle Scott, y que permanecía en desuso para el paso de vehículos desde 1995–, que va a ser demolido de forma controlada. Los responsables municipales han anunciado que la obra se va a guardar hasta que pueda ser resituado en un lugar adyacente a su emplazamiento original.









